Hermanos

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

02 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTOS días se está hablando mucho de hermanamientos. Sobre todo, de uno que se va a formalizar, el de Fisterra con Llavaneres, en Barcelona. Confluyen dos cuestiones. La primera, el papel de los hermanamientos en general. La mayor parte no funciona, porque exigen relación constante, dinero, viajes, intercambio de culturas y estudiantes, actos plenarios y una larga cola de exigencias voluntarias que acaban por cansar y, si cambia el gobierno de turno, el olvido está asegurado. No siempre pasa esto. Conozco casos de municipios del Deza hermanados con otros de Andorra en los que los lazos son fuertes. O varios con los bretones. En As Pontes, por ejemplo, va de maravilla. Incluso se casaron hace poco un francés y una gallega. Hay muchos con Canarias que apenas fructifican, y ese previsto de Muxía con Los Barrios, en El campo de Gibraltar, tiene buenas perspectivas: vinieron a ayudar por lo del Prestige , ahora con los incendios, por las fiestas... Del resto, el de Carballo con L'Isle parece activo, y el de Coristanco con Le Guyonniére, parecía. Otros sólo se anunciaron. La segunda, la propia de Fisterra. Este municipio no es cualquier cosa. Tiene el segundo punto más visitado de Galicia y es una referencia geográfica española y mundial. Y posee inmensos parecidos con el Finistère francés y con su cabo hermano, el Pointe du Raz. El Estado se vuelca en su difusión y protección, y así es Gran Sitio de Francia y uno de los lugares más visitados. Una referencia de cómo hacer bien las cosas (echen un vistazo a www.pointe-du-raz.com). En pleno cabo está Plogoff, un municipio del que recuerdo, hace años, que se habían iniciado contactos para hermanarse -con Cadaqués se formalizaron, pero ya casi es memoria histórica-, y como tantas veces, nada de nada. ¿No estaría bien recuperar la iniciativa, entrelazarse y aprender unos de otros?