ARA SOLIS | O |
18 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.RECUERDO QUE hace unos años, que cada vez (snif) quedan más lejanos, cuando los tiempos universitarios en Santiago, valorábamos como un plus de la estancia compostelana la asistencia -gratuita, por supuesto- a conciertos que por estas nuestras tierras se nos hacían más difíciles. Y ya no sólo por tratarse de artistas extranjeros que practicaban música contemporánea y rupturista, que admirábamos igualmente embobados -algunos, con el paso de los discos, han quedado como bluffs -, sino incluso grupos de Galicia. Por ejemplo, salvo aquel concierto de Muxía por lo del Prestige , con Mercedes Milá, no me suena haber visto mucho por aquí a Carlos Núñez (Carballo, hará nueve años). Ni siquiera a su anterior grupo, Matto Congrio (sí en Zas), mientras que el por el Toural o la Quintana eran algo más visibles. Viene este módico ejemplo, fácilmente ampliable y excusable en festivales ilustres como el de la Carballeira o el desaparecido de A Tilla-Leiloio, a ver cómo han cambiado las cosas, y para bien. No hay año en el que por la Costa da Morte no se pasen los mejores solistas y grupos de la música tradicional. Y este, además, de golpe. Echemos cuentas no más allá de 30 días: Leilía y Susana Seivane, en Dumbría; SonDeSeu, en O Ézaro y A Laracha; Uxía y Fía na Roca, hoy en Corcubión; Milladoiro, en Carballo, la misma localidad a la que acudió Berrogüetto para presentar su último disco. Como los de Catoira, que trajeron los poemas musicados de Manuel María. Luar na Lubre, mañana en Cabana. Cristina Pato, en el mítico festival de Zas. Y aún quedan muchos, pero basten los anteriores para concretar los nombres que todos identifican. Sería imperdonable no citar a algunos locales, como A Cruz de Baixar, esta noche en Xaviña. La Costa da Morte está, más que nunca, en la onda de la música tradicional. ¿Para cuando Carlos Núñez, otra vez?