Las gaviotas invaden Corme

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Crónica | Problemas alados en la Costa da Morte

28 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Desde hace unos meses, es un peligro dejar un coche aparcado en las calles de Corme. No es que la delincuencia haya aumentando, sino que los incautos conductores se arriesgan a encontrarse su vehículo decorado con apestosos topos de color blanco-grisáceo. Las responsables: las miles de gaviotas que sobrevuelan la localidad. Estas no son las únicas molestias que sufren los cormeláns, a los que cada vez les cuesta más pegar ojo por las noches debido a los chillidos de estas aves que han conquistado prácticamente todos los tejados del pueblo. La situación ha llegado a tal punto que el presidente de la Asociación de Veciños Eduardo Pondal de Corme, José Manuel Ferreiro Chans, ha remitido una carta a la delegada de la Consellería de Sanidade, María Ausencia Tomé, suplicándole que haga algo para acabar con la plaga de gaviotas que ha invadido la localidad. Explica Ferreiro que Corme, «pobo mariñeiro como calquera outro», lleva años conviviendo con la gaviota común sin ningún problema, pero advierte que «nos últimos tempos o número de exemplares creceu desmesuradamente», a pesar de que el basurero de O Roncudo, en el que se alimentaban tras el descenso de la flota, ha sido clausurado. Los cormeláns no son los únicos afectados por estas estampas que harían las delicias de Alfred Hitchcock. En Muxía también son muchos los vecinos que se han mostrado molestos por los gritos y excrementos de estas aves. Y en las islas Sisargas, donde conviven varias especies, la gaviota común se está haciendo cada vez más fuerte.