El dinero que trae miseria

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

EL DINERO ha cambiado. Antes se conseguía de otra manera, con más nobleza. Antes olía más a esfuerzo. Hace unos años, si un carnicero, un distribuidor de pescado o un maderero de la comarca querían hacer más cuartos, abrían otro negocio del mismo ramo. Así, trabajaban más y daban más trabajo. Muchas familias comieron en la zona de astilleros, aserraderos y otras industrias. Pero ahora la cosa ya no es así. ¿Para qué abrir otra carnicería si es más fácil comprar seis pisos hoy y venderlos mañana? Y todo va hacia el mismo sitio. La gente que antes aguzaba sus dotes de cazador empresarial en crear dinero a base de crear trabajo, ahora tiene menos que pensar. Para qué plantar un manzano, con el trabajo y el tiempo que lleva, si en dos patadas se puede uno llevar a casa sin esfuerzo toneladas de manzanas. Y así quedará esto convertido en una tierra donde no haya árboles que den frutos.