En el 2002, el alcalde de Ponteceso, el párroco de Cospindo y miembros de la Asociación Monte Branco se desplazaron al arzobispado de Santiago para solicitar la cesión de la rectoral en la que se conserva la partida de nacimiento de Eduardo Pondal. El acuerdo, pese a la buena disposición de la Iglesia, no fue posible porque ya existía un convenio previo de cesión de todas las rectorales abandonadas a la Fundación Koplowitz, que pretendía convertirlas en casas rurales. Cuando este pacto finalizó, en el 2004, la Iglesia cumplió su palabra y desafectó el inmueble. Así, en octubre de ese año, el Ayuntamiento salvaba el primer escollo para poder convertir la casa rectoral de Cospindo en la sede de la Fundación Eduardo Pondal. Aunque la cesión es por sólo 25 años, Fondo Aguiar asegura que «será unha fundación para toda a vida porque o acordo é renovable e hai disposición por parte do arzobispado». Antes, sin embargo, le toca mover ficha a la Consellería de Traballo: «sen o obradoiro a rectoral no serve para nada, e sen ela non pode haber fundación porque unha fundación sen sede non ten sentido», explica el regidor local. El obradoiro también se encargará de restaurar el faro de Brantuas.