Palabras que se lleva el viento

La Voz

CARBALLO

Con relación al legado de Manfred, algunas cuestiones debieran ser aclaradas. En reunión efectuada el 15/01/03 en Santiago de Compostela, el entonces conselleiro de Cultura de la Xunta anunció que el Concello de Camariñas «asumirá todo el protagonismo en la gestión y conservación del museo de Man de Camelle... Cuando alguien cede al Estado sus bienes estos suelen pasar directamente a los municipios, por lo que no habría de que preocuparse» (La Voz de Galicia 16/01/03). Pocas semanas más tarde, el conselleiro se mostró dispuesto a «trabajar con el Ayuntamiento en la preservación del museo de Man, cediendo al Ayuntamiento todos los derechos que pudieran corresponderle a la Xunta» (La Voz de Galicia, 21/2/03). Nada se ha hecho transcurridos tres años, al contrario: todos, desde la actual Xunta hasta el Concello, se lavan las manos con este asunto. El pasado 17 de enero, el actual director de Patrimonio de la Xunta le informó al autor de estas líneas de que el museo y su legado «son propiedad privada y nada puede hacer la Xunta al respecto», y el 26 de enero pudimos comprobar in situ que en el Concello de Camariñas aún no tienen ni idea acerca de quién debe conservar, clasificar y divulgar el legado de este hombre. Y eso que la controvertida Casa de Cultura debería concluirse en los próximos meses. El 14 de febrero del 2003, la galería Androx de Vigo realizó una subasta de pinturas en la que su coordinador, José Álvarez Comesaña, declaró: «Lo que se recaude se destinará a la recuperación del museo de Man» (La Voz de Galicia 21/01/03). En total participaron en esta subasta obras de 34 artistas, algunos conocidos internacionalmente, como el norteamericano Reinaldo Paluzzi, el vasco Julián Mamoitio y la gallega Rosa Quiqler; incluso se vendió un Laxeiro. La subasta recaudó inicialmente 6.590 euros y con relación a las 19 obras que no se vendieron ese día, el Concello de Camariñas anunció que «compraría aquellas que no donen los artistas». Evidentemente, el dinero de esta segunda compra debería dedicarse a la «recuperación del museo de Man». Y el museo de Man es el que está en la costa, el que hizo con sus propias manos. ¿Alguien lo duda? En el propio mes de febrero del 2003, un total de 28 pintores de las Islas Baleares que exponían sus obras en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid pintaron cada uno un cuadro para editar con ellos un libro cuyos beneficios se destinarían «a la protección del museo de Man» (La Voz de Galicia 18/0/2/03), y el 21 de mayo de ese mismo año, Antoni Torres, director general de Interior de las Islas Baleares, visitó Camariñas, entregándole al Concello la cifra de 15.900 euros, producto de esta iniciativa «destinada a preservar la memoria de Man» (La Voz de Galicia 22/5/03). El propio Manfred Gnädinger dejó en una cuenta bancaria de Caixa Galicia recursos ascendentes a unos 120.000 euros, con el fin expreso de que se utilizaran en la preservación de su obra. El dinero sigue en el banco y el museo sigue destruyéndose. ¿Hasta cuándo? En febrero de 2003, el entonces conselleiro de Cultura informó: «La Xunta de Galicia destinará a la recuperación del museo del artista alemán los 300.000 euros del patrocinio de la cuarta Gala de los Premios Max de las Artes Escénicas» (La Voz de Galicia 25/02/03). Este dinero se ha invertido en la casa de Cultura de Camelle, que, según se dice, contará con un espacio dedicado al artista. Cincuenta millones de pesetas bien pueden dar para un cómodo espacio dentro del Museo del Prado.