Crónica | Desde 1935
07 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?í, 71 años que se cumplen en este, y que se dice pronto. En el 35, antes de la guerra, sellaron su matrimonio en la iglesia de San Adrián de Zas. Y hasta hoy, en la misma abrigada y fértil parroquia, ella con 97 y él con 95, una edad que ya impone un respeto, aunque en este municipio, souto humano de centenarios viejos, la prolífica longevidad habrá de estudiarse algún día. Así que Daniel Brenlla y Esperanza Blanco, uno de los matrimonios más veteranos de la Costa da Morte, siguen con su día a día, que cada vez es más liviano. Él ha perdido fuerza en una pierna y ella en el oído. A él, a veces la cabeza le escapa delante de su cuerpo, es un decir, y detrás va su esperanza, la Esperanza, a que no se escape. No es metáfora: es cierto. Lo cuenta su yerno, Ernesto. La mujer -plena de sentido, se levanta a las siete, mira por los animales-, cuida del marido, y de los dos ya cuida la hija, Erundina. Los dos, por tanto, son tres desde hace más de medio siglo. Raíces bien prendidas. Setenta y un año, que se dice pronto. «Xuntiños sempre», cuenta Ernesto.