PASABA POR AQUÍ
26 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.AHORA QUE nos acordamos del 30 aniversario de la muerte de Franco deberíamos tener más presente lo que ocurrió en España a finales de los setenta y a comienzos de los ochenta. Aquello se llamó la Transición y al margen de muchos defectos tuvo algunos aciertos como el clima de respeto y de diversidad. Había ilusión por la política y el temor de que aquel sueño de libertad se nos deshiciera en las manos. Para saber que todo aquello se ha perdido no hay más que asistir a los plenos en la Costa da Morte. Da igual que vayas a A Laracha que a Vimianzo o a Muxía, en todos se respira una falta de respeto que asusta. Parece haberse olvidado el derecho a opinar, el deber de pensar por cuenta propia y el amor por el servicio público, pero lo peor es que los ciudadanos deben haber percibido esta situación y ni siquiera van a las sesiones. Hacen bien.