Celuloide contra el «Prestige»

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En directo | Estreno en Malpica Los vecinos de la localidad fueron ayer los grandes protagonistas, dentro y fuera de la pantalla, del primer pase de la película «Chapapote... o no»

28 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La tradicional alfombra roja vistió ayer la entrada del centro cívico de Malpica para convertir la localidad en la meca del cine y dar la oportunidad a los vecinos y vecinas de disfrutar de su condición de actores por unas horas. Esto fue posible gracias al estreno de Chapapote... o no, el telefilme que entre mayo y junio convirtió las calles, el puerto y los alrededores de la villa marinera en un plató, y cuyos responsables en justa correspondencia por la hospitalidad y colaboración recibidas han traído ya culminado para realizar tres proyecciones exclusivas. La primera de ellas arrancó ayer con algo de retraso -como suele ocurrir en cualquier estreno que se precie- y con la presencia en la sala de gran parte del elenco del filme. El alcalde, José Ramón Varela Rey, fue el encargado de presentarlos, darles las gracias por elegir Malpica para su proyecto y disculpar la no asistencia del director, Ferrán Llagostera, que tuvo que ausentarse por un problema personal. Las palabras de agradecimiento de una de las protagonistas, la actriz gallega Isabel Naveira, y de la productora catalana Montse Bou, y el intercambio de regalos -un cuadro con la imagen del telefilme por un jarrón de Buño- dieron paso a la proyección de una película que se mueve de manera algo desigual entre el docudrama y la comedia esperpéntica. Los momentos previos a la catástrofe del Prestige, la lucha solitaria de los marineros contra la marea negra, los fallos y la manipulación por parte del Gobierno, y la movilización ciudadana consiguiente guían una parte del relato que intenta conseguir verosimilitud intercalando imágenes reales del petrolero y sus consecuencias con algunas de las frases más célebres y desafortunadas pronunciadas por las autoridades en aquellos días («hilillos de plastilina», incluidos). El otro eje argumental recurre al sarcasmo y la sátira para retratar al alcalde pusilánime del pueblo sin nombre afectado por el chapapote, a un «Don Manuel... Fernández» que pincha y corta desde Santiago o a dos guardias civiles que no saben de que parte están. Y entremedias, un destacamento del Ejército que se pasa todo el filme perdido por las carreteras de la zona intentando llegar a O Grove. Pero, además, y eso era lo que ayer más importaba en Malpica, la película ofrece la posibilidad de ver a numerosos vecinos convertidos en actores. Así, la aparición de muchos de ellos en pantalla -también el alcalde, en un cameo como chófer de José María Pou- fueron los momentos más comentados por un público que ayer vivió la magia del cine de una forma especial y que despidió «su película» con un sonoro y prolongado aplauso.