Paradojas de los mares

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

HABÍAMOS QUEDADO en que la Costa da Morte tiene en el mar una de sus principales fuentes de riqueza y que la zona es una reserva, entre otras cosas, de pescados y mariscos de calidad, uno de los pocos sitios en los que aún quedan en cierta abundancia. Sin embargo ya hemos empezado a repoblar. Se hizo primero con los bancos marisqueros -desengáñense los gastrónomos, la almejas de aquí vienen de otros lugares- y ahora le toca el turno a los rodaballos. Ayer soltaron un buen número. Será, poca duda cabe, porque cada vez hay menos. Salían los bichos chapoteando alegremente a practicar una peligrosa adolescencia como turistas accidentales en unas aguas que no conocen. Por si se pierden, llevan puesto, en una etiqueta, un número de teléfono y otro de identificación. A este paso la lubina de la ría la podremos pescar con código de barras para pasar por caja.