El pulso de la Costa da Morte Las amas de casa de Carballo y los socios de Adro retoman sus actividades habituales y los voluntarios del Grumir de Cee celebraron el final de la temporada de verano
01 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El otoño ha llegado cargado de disgustos para los pequeños a los que no les gusta el cole. Para los mayores, sin embargo, es una época de regreso a la normalidad, algo que en pocas ocasiones también significa disgustos, pero en la mayoría de los casos es sinónimo de alegrías. Pregúntenselo si no a las amas de casa de Carballo, que el viernes por la noche celebraron por todo lo alto la inauguración de los cursos 2005-2006. Una cena en Casa Rey sirvió para ponerse al día de lo vivido durante los meses de verano y adelantar que el nuevo curso estará cargado de actividades. Antes de la cena y el baile -a la que también asistieron los consortes de las amas de casa-, las socias y su presidenta, Ana María Guillén Madriñán , asistieron a una misa en la parroquia de San Juan Bautista. Adro Los que también están volviendo a la normalidad son los socios de la Asociación Cultural Adro de Baio, que ayer asistieron a una reunión convocada por su nuevo presidente, José Manuel Rodríguez Blanco . El objetivo, logrado, por cierto, era el de informar de los horarios de las habituales clases de baile, pandereta, gaita y piano. Allí estuvo también la profesora de piano, Tatiana Pankratova , que un año más se esforzará para sacar el máximo partido a los talentos musicales de la comarca. Fin del verano Y mientras unos empiezan, otros acaban. Como la treintena de voluntarios del Grumir de Cee, que el viernes despidieron la temporada de verano. El esfuerzo que han hecho durante estos últimos meses bien merecía la cena.