Del pescado a la comida rápida

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

19 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

ME DECÍA estos días un amigo que con el actual ritmo de crecimiento de la zona, con el número creciente de turistas y con los que han de llegar a habitar las casas que proliferan como setas en otoño, pronto no habrá pescado de la ría para atenderlos a todos. Estaba bien hasta ahora. Más caro o más barato, había donde hincar el diente. Pero no hay tanta lubina para aguantar el tirón. Dentro de unos años el que quiera peixe tendrá que salir a pescarlo armado de paciencia. Es lo que tiene el turismo cuando pasa a ser turismo de masas. Hay centollos para diez, pero no para mil. Y así, la Costa da Morte corre el riesgo de quedarse un día sin aquello que le dio fama. La gente venía por el marisco, pero fue tanta la que vino que quedó gente, pero no marisco, y ya no se sabe por qué venía. Futuras paradojas. Sin gastronomía y con demasiado cemento, ¿qué queda?