Algo más que fe en Caión

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En directo | Con la Virxe dos Milagres Las señales de modernidad comienzan a hacerse un hueco en una de las romerías más tradicionales de cuantas se celebran en la Costa da Morte

08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Calor, devoción y un poco de diversión fueron los ingredientes de la romería que se vivió ayer por la mañana en Caión y que, pese a atraer a menos gente que en ediciones anteriores, demostró que la fe no está reñida con los aspectos más terrenales de cualquier encuentro multitudinario. Ya desde las primeras rampas que dan acceso a la ermita de la Virxe dos Milagres, los puestos de productos que reciben a los romeros se encargaron de recordar que nunca es mal momento para hacer una compra. Prismáticos, cañas de pescar o alfombras formaban parte de la curiosa oferta que los vendedores recomendaban a las centenares de personas que desde primeras horas se dieron cita en la localidad larachesa. A las puertas del recinto, devotos y comerciantes coincidían al afirmar que la proliferación de misas durante toda la semana también contribuye a mermar la afluencia de gente a la jornada principal, pero aun así las colas en la fuente eran grandes. Allí, convivía el fervor de los que buscan en esas aguas la solución a algunas de sus enfermedades y la necesidad de apagar la sed y refrescarse de los más afectados por el calor. Incluso en el interior del recinto, la demanda de velas, cirios y estampitas casi se veía superada por la búsqueda de las zonas de sombra bajo los dos grandes eucaliptos que cubren una buena parte del campo y los muros de la iglesia. Pocos peregrinos y muchas familias (niños, padres y abuelos) formaban al mediodía el grupo central que tomaba el relevo de los más madrugadores, ya en retirada, para asistir a la misa solemne de la una. Veteranos que ya no recuerdan cuando comenzaron a acudir a Caión y neófitos atraídos por la fama de una de las romerías más importantes de la comarca compartieron espacio en un recinto en el que los jóvenes también tuvieron una presencia importante al igual que los años anteriores. En las manos de estos últimos, las velas de los más mayores se convertían en helados, bebidas o churros dando fe de nuevo del cambio generacional y de una adaptación a los tiempos a la que ni siquiera resultó ajena la misa solemne. «A veces no tenemos cobertura o batería para escuchar la voz de Dios», explicó el párroco recurriendo a un símil telefónico para atraer la atención de una parte del público más interesada en el resultado del último partido de la selección y en esquivar la unidad móvil de la TVG, que abandonó el recinto en plena misa. Los estrenos también llegaron al apartado musical de la romería, puesto que, después de un año de vida, la Coral Parroquial As Salseiras de Caión cantó por primera vez en los oficios religiosos. Ni siquiera la Virxe escapó a esta ola de modernización, ya que en el recorrido de la procesión lució un manto nuevo. La llegada de la hora del almuerzo puso fin a la jornada matinal y provocó que devotos y curiosos retomasen el camino por donde habían llegado horas antes y que, tal vez, vuelvan a recorrer dentro de un año.