ARA SOLIS | O |
27 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.CON PENA hemos recibido la noticia de su nombramiento. Dejará Carballo para atender varias parroquias en la zona de Parderne-Monfero. En los tres años largos que Eduardo ha estado entre nosotros nos ha cautivado por su sencillez, simpatía y afán de servir. Es él un cúmulo de cualidades que le han granjeado simpatía y afecto. Acá vino para llenar una gran ausencia, la de Manuel Rodríguez, inolvidable en Carballo, destinado a Betanzos. La actividad de Eduardo se dirigió preferentemente a la juventud. Con jóvenes tuvo una acampaña en la fraga de Caaveiro; con ellos fue a Madrid cuando la visita de Juan Pablo II, y ahora ha estado con jóvenes en Colonia y Francia durante 13 días. El sacerdote diocesano es como un misionero a las órdenes del obispo. Eduardo comenzó su obra pastoral en Carballo y ello significará mucho en su vida. Lo recordará siempre, como aquí le recordaremos. Reciba nuestro abrazo el amado compañero. De su juventud y preparación todos esperamos mucho, allá donde quiera que vaya. Felicitemos a los nuevos feligreses de Eduardo, que van a ser los testigos y beneficiarios de la entrega de este servidor del Evangelio.