Ahora abro, ahora cierro

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

12 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS BISAGRAS de la ría de Corcubión deben estar a punto de ceder de tanto abrir y cerrar. Ahora parece que no hay contaminación. Será, sin duda, por los concienzudos trabajos de regeneración medioambiental realizados. Más de un año analizando la arena e identificando focos de hidrocarburos en laboratorios especializados fue necesario para encontrar la solución definitiva: el sacho. La aplicación de ese singular invento es la base de la eufemísticamente denominada primera fase de recuperación. La segunda fase, se supone, llevará acarreada la entrada en funcionamiento del arado romano. Pero para eso habrá que esperar, porque la comisión de seguimiento del asunto anda desaparecida. Estarán, se supone, descansando del esfuerzo intelectual realizado en el último encuentro, cuando se limitaron a decirle a las mariscadoras que iban a cobrar.