El caso de los barcos crecientes

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO

CARBALLO

JOSÉ MANUEL CASAL

Reportaje | Víctimas del proceso de regularización de buques Errores en las mediciones dejan a muchos armadores de la Costa da Morte sin posibilidad alguna de vender o desguazar sus pesqueros

01 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?uando a los dueños del Botines de Malpica les dijeron que su barco no medía lo que decía en la documentación no daban crédito a lo que oían. Según los datos, este barco construido en 1999 había crecido desde entonces, algo imposible en una embarcación hecha de fibra. De nada sirvieron sus explicaciones porque el comprador que se habían buscado se vino atrás. El caso del Botines no es el único. Este barco falla en eslora, manga y puntal, algo bastante habitual, según reconocen en Estructuras Pesqueiras, entre otras cosas porque el mismo ingeniero midiendo el mismo barco obtiene resultados diferentes. Que se lo digan al patrón de Gómez Suárez de Muxía, que tuvo ocasión de comprobarlo. El problema es que con la regularización de buques puesta en marcha por la Consellería de Pesca con la colaboración del Ministerio de Agricultura y Marina Mercante tener mal las medidas puede provocar un lío importante. Lo reconoce el capitán Marítimo de Corme, que ha tenido que actuar como testigo en varias ocasiones del desguace de un barco. Se intentaba probar así que el que se desmantelaba era el mismo que figuraba en los documentos, a pesar de que sus medidas no coincidieran. En muchos de estos casos, según Fernando Vidal, no se han realizado modificaciones en las embarcaciones sino que las medidas figuran de forma errónea en la documentación o los datos son manifiestamente insuficientes. Fernando Vidal explica que hasta hace unos años sólo se incluía la eslora, sin especificar cuál de los cuatro tipos era -entre perpendiculares, total, de arqueo o de flotación-. Ahora es difícil saber a cual de ellas se refería. También explica que salvo los barcos de fibra y algunos de acero, que necesitan molde, todos los pesqueros de la Costa da Morte son distintos y no hay un criterio concreto de medición, por lo que es muy fácil que las dimensiones no coincidan con las que figuran en las hojas de asiento. Hay muchos problemas en este sentido. Para hacer el Casal Novo, de Malpica, se ofreció como baja el Segundo Temible , que llevaba 30 años en el mar. La sorpresa fue enorme cuando no se lo aceptaron porque decían que no era el mismo buque. El capitán marítimo tuvo de supervisar el desguace. Lo mismo ocurrió con el Vicente . Este tipo de soluciones de urgencia no se pueden realizar en ocasiones. Ocurrió con una chalana en Camelle cuando su propietario ya tenía listo el expediente de jubilación, y también pasó con el Arcay Pose, de Malpica, que llevaba 15 años en el mar cuando comprobaron que sus medidas oficiales no eran las reales. Curiosamente, todas las embarcaciones citadas tramitaban y obtenían todos los años todos los certificados de seguridad, navegabilidad y radioeléctrico. Dicen los técnicos que no hay ningún barco que dé las medidas justas, sobre todo en el caso de los realizados en madera, que son casi todos los de la zona. Además, nadie pide responsabilidades al que los hizo y los midió en origen, el ingeniero.