Los bellos contrastes

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

29 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

MIENTRAS media docena de lobos se despachan una yegua a su antojo en Camariñas, es posible conectarse, a pocos kilómetros, a Internet sin cables desde el centro comercial de Cee. Mientras el xurro corre libre y sin ataduras por las cunetas de las aldeas de Muxía, al lado ultiman detalles para abrir un parador (con tratamientos de agua de mar: ¿Caerá cerca algún colector?). Mientras se preparan 200 puntos de atraque de embarcaciones deportivas también en Muxía, en Caberta siguen sin saber lo que es el agua del grifo. En la Costa da Morte todavía es posible ver carros de vacas, burros y otros animales por los arcenes, adelantados por coches de lujo que también se venden en el mismo lugar. No deben quedar muchos lugares donde convivan como si nada el siglo XXI con los restos de la Edad Media. Los móviles de última generación con los paraísos naturales que nada saben de coberturas.