Reportaje | Iniciativas culturales en la Costa da Morte El Ayuntamiento se ha unido a la celebración del cuarto centenario del famoso libro de Cervantes con la colocación de una estatua de un herrero local en el paseo marítimo
24 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?alvador Gil tiene dos aficiones, la escultura y la radio, y fruto de sus pasatiempos nació el Don Quijote que desde ayer puede verse, gracias a la colaboración del Ayuntamiento, en el paseo marítimo de Laxe. Dicho así, puede parecer difícil de entender, pero la historia del famoso hidalgo es muy sencilla, aunque no empezó en un lugar de la Mancha, sino en el taller de Salvador, un ferreiro de toda la vida. «Sempre teño a radio encendida, e así entereime de que o 2005 era o ano do carto centenario do Quixote», explica Gil Varela. La noticia la escuchó a finales de noviembre, y en ese mismo instante decidió elaborar su propio homenaje al famoso libro de Cervantes. Se encerró en su pequeño taller e ideó un Don Quijote de chapa, tubos y cadenas, como otras muchas esculturas que ha realizado en los últimos años. «A maioría do material, deronmo Salvador e Luis, dos talleres Caspo, aos que sempre lles estou pedindo cousas», asegura agradecido. Y empezó a retorcer hierros, «de memoria, sen mirar ningún libro», porque, según explica, «todo o mundo coñece a don Quixote, é unha imaxe moi difícil de olvidar». De todas formas, cuando estuvo acabado, Salvador Gil, se desplazó hasta la biblioteca de Laxe para comprobar si su hidalgo se parecía al original. «Case non atopei debuxos, pero os que había eran moi parecidos ao que eu fixera». Debido al tamaño de la figura (tres metros de alto y dos de largo), Salvador Gil tuvo que darle los últimos toques a don Quijote y su caballo, Rocinante, en la calle y, una vez terminada la escultura, la envió a una empresa de Arteixo para que fuese galvanizada. El proceso acabó el mismo día de Reyes, y para que todo el mundo disfrutase de su obra, Gil la subió a un remolque y se unió a la cabalgata. «Alí foi onde a viu o alcalde -explica-, e propúsome enviala a Zamora, de onde viñeron moitos voluntarios cando foi o do Prestige , pero coma eu son moi reacio a desafacerme das miñas obras, decidimos poñela no paseo marítimo, dando a benvida a todo o que veña a Laxe». Para evitar las fechorías de los gamberros -que, desgraciadamente, haberlos, hailos-, el don Quijote de Laxe está rodeado por una valla de forja. «O alcalde e máis eu pensamos que quedaría mellor sen nada ao redor, pero as figuras teñen algunhas partes moi fráxiles e o máis probable é que non durasen nada se non as protexemos», explica Salvador Gil mientras encierra al caballero manchego. Sancho Panza El próximo objetivo de este original ferreiro es que don Quijote no esté solo enfrentándose al viento de la Costa da Morte. En breve comenzará a trabajar para que el fiel Sancho haga compañía a su señor, «porque unha cousa pide á outra». Además, su sueño es que el Concello de Laxe se anime a exponer sus obras a lo largo del paseo marítimo. Mientras tanto, todas sus esculturas, incluida una que representa a tamaño natural a un voluntario recogiendo chapapote, se acumulan en el pequeño taller de Salvador Gil, convertido en un particular museo que todos los años recibe a numerosos turistas.