El Monte do Facho

JOSÉ RAMÓN INSUA TRAVA

CARBALLO

CRÓNICAS DE FISTERRA | O |

29 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA MORFOLOGÍA senoidal del monte del Cabo Fisterra ha servido para que ciertos autores lo consideren un importante sitio de culto a la fertilidad y fecundidad. Procede ver si realmente existen datos para tal apreciación. En primer lugar, suele conocerse como el monte del Facho y el de san Guillermo. Las razones de la primera de las denominaciones son obvias, pues en él aún se conservan los restos del hacho en el que estuvo Laffi hablando con su hachero. También lo visitó Cornide. Su misión era avisar con humo o fuego de la presencia de algún barco corsario o pirata al objeto de que la población se aprestase a la defensa de la villa y no los cogieran por sorpresa. Hay un dato nuevo al respecto, y es que contenía una cruz muy alta para ser visible a larga distancia. Más al suroeste del mismo existían otras dos más pequeñas. Curiosamente, en las publicaciones de cruces costeras de la Costa da Morte no aparece ninguna en Fisterra, cuando ya tenía tres en el siglo XVI. La otra parte del citado monte está dedicada a san Guillermo, que no es santo patrón de nada que se conozca, lo cual es sorprendente, por mucho que digan Carré Aldao y otros. Cuando Borrow llega al lugar de As Escasela -As Caselas- procedente de la aldea de Vigo, se inventa lo de la mujer que le dice que aquello es la ciudad de Duio y al entrar en la playa de Langosteira nos habla de su gran puerto romano, con lo cual nos demuestra el conocimiento que tenía del Códice Calixtino, aunque muchos sigan preguntando cómo Borrow podía saber estas cosas. Ya en Fisterra, una vez instalado, sube precipitadamente al Monte del Facho, enfrentándose al calor existente por causas que ahoran no procede exponer. Lo importante es que por esta acción se hace sospechoso a los fisterráns, que acaban apresándolo por la sencilla razón de que ellos hacía muchos años que no subían a tal sitio, y menos con aquella temperatura. Estamos hablando de hechos ocurridos en el siglo XIX, en el cual lo de acostarse los esposos en el sarcófago de san Guillermo parace olvidado. No olvidemos que el Padre Sarmiento visitó Fisterra en 1743. Fue Francisco Esmorís de Recamán el que, forzado por su amigo y párroco de Fisterra, don Eladio, dio una conferencia en la misma ermita y les hizo recordar a los fisterráns asitentes todo lo que escribió Jerónimo del Hoyo y lo que le dijo Alejandro de Senlle al Padre Sarmiento, que no vio -igual que en O Pindo- nada de lo que le contó dicho Alejandro de una manera vaga e imprecisa, hasta el punto que no se puede considerar enteramente fiable. Fue así como las viejas y olvidadas leyendas recuperaron su actualidad, lo que explica muchas cosas. Lo curioso del caso es que lo único que puede estar relacionado con la fecundidad en dicho monte es la piedra de las camas o cama, de la que nadie hace caso, pues si algún día sirvieron para este tipo de hechos y cultos, esos días quedan muy lejanos para la memoria de los nativos del municipio fisterrán.