Día de boda en Camariñas

La Voz

CARBALLO

El pulso de la Costa da Morte La diputada Marisol Soneira casó ayer a un histórico militante socialista de Camariñas, Manuel Valeriano Alonso de León, con Dolores Lema Canosa

04 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?a novia no paraba de llorar de lo emocionada que llegó a la ceremonia. Dolores Lema , natural de Braño (Carantoña-Vimianzo) se unió ayer en matrimonio a Manuel Valeriano Alonso de León , al que todos en Camariñas conocen por Pichurri. La verdad es que había motivos para la emoción, además del acto en sí: cinco amigos de la pareja leyeron fragmentos de obras en gallegas relacionadas con el amor. Además, la habitual mente fría Casa de Pedra -que fue donde se celebró la ceremonia- lucía ayer cálida, esplendorosa y llena de invitados. Y, frente a ellos, otra amiga, la concejala y diputada Marisol Soneira , en su tercera boda (la última que ofició, en el verano, fue la de Ceferino Díaz ). Al final, todos juntos, disfrutaron del ágape en el Catro Ventos. Muchas felicidades, y a secarse las lágrimas. Y ya que hablamos de fiestas, aunque sean bien distintas, hay que destacar el éxito de participación en la de Os Rixóns de Golmar, en A Laracha. La gastronomía venció al frío, que falta hacía. El organizador, José Pombo , estará contento. La asociación Neria convocó el viernes una reunión muy especial a la que acudieron cerca de una veintena de políticos, presidentes de clubes náuticos, miembros de cofradías y técnicos de turismo, para escuchar las explicaciones de Terje Engel Harbesen, el representante noruego en la Semana Verde y la persona de contacto para acceder a los fondos que Noruega destina cada año a España a través de la Unión Europeas. La intención del secretario de Neria, Xan García Pouso, es conseguir que a través de esos fondos se financien entre cinco y siete puertos deportivos, de tres millones cada uno, unas instalaciones que albergarían entre 60 y 80 puntos de amarre además de una taberna marinera, tiendas náuticas y de artesanía, dando trabajo a personas con minusvalías. Parte del capital tendría que salir de iniciativas privadas, y García Pouso confía en que la Diputación ponga su granito de arena.