PASABA POR AQUÍ
29 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La oferta de ocio de la Costa da Morte, ya está dicho, no es para tirar cohetes. Los turistas, además de hartarse de centollo, no pueden hacer mucho más que admirar el mar y contemplar el paisaje como si fuesen ascetas chinos. Pero el problema de los turistas, muy grave, es suyo. Lo malo es que los de aquí tampoco tienen mucho más que hacer, y además, o se tiene el centollo muy visto o no da el sueldo para permitirse el lujo. Así que la oferta de ocio en invierno, cuando no hay playa, además de los cursos de encaje de Camariñas y algún baile regional es, básicamente, meterse en los bares. Casas de cultura haberlas hailas, pero en su interior, con suerte, se puede jugar al mus. Hay cosas más o menos baratas que no hacen daño a nadie, como invertir en una buena biblioteca o en ciclos de cine clásico, pero parece que lo que más interesa es esperar al verano sin hacer nada.