BERRO SECO | O |

04 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA COSTA DA MORTE quedó embadurnada de chapapote cuando el Prestige vomitó su carga sobre playas y acantilados. Fue como un recibo más de la deuda histórica con el Fisterra que el Estado parece sin querer saldar. Un parador, y ni siquiera todo el dinero prometido. Las promesas con esta comarca siempre vienen con rebajas. Seguimos acumulando réditos. Madrid continúa estando demasiado lejos.