Las romerías mueven multitu??des

Cristina Viu Gomila
Cristina Viu CARBALLO

CARBALLO

ANA GARCÍA

Reportaje | Las celebraciones tradicionales se debaten entre la devoción y la costumbre Sacerdotes y seglares son optimistas en lo referente al futuro de las principales fiestas religiosas

11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

? «El cariño a una madre no es cosa nueva». De este modo explica Manuel Liñeiro, párroco de Muxía, la devoción que existe por Nosa Señora da Barca. Su visión sobre romería está llena de optimismo sobre el futuro y curiosamente coincide en ello no sólo con su homólogo de Caión, Luis Pastoriza, sino también con el psicólogo Ricargo García Mira, y otros sacerdotes y seglares que han llegado a la conclusión de que la fe religiosa en la Costa da Morte no sólo no ha sufrido merma sino que además se ha incrementado. De todos modos, un paseo por las romerías de la zona pone de manifiesto que es posible aunar recogimiento y diversión en un mismo espacio geográfico e incluso temporal y que los jóvenes son capaces de adaptar creencias que eran de sus mayores. Y todo ello consigue mantener la identidad de la Costa da Morte y es precisamente la necesidad de ella lo que mueve las multitudes. En las romerías locales no son tan mirados como en Santiago. Luis Pastoriza, párroco de Caión, justifica el poco conocimiento que tienen los peregrinos del rito de imponer la mano en la columna del Pórtico de la Gloria en las quejas de la Iglesia contra esta costumbre, pero no parece importarle que incluso durante la misa solemne de los Milagros desde un camión de helados una cantante, que será famosa lo que dure el verano discográfico, pregone a los cuatro vientos lo que quiere hacer con su novio. Todo el mundo tiene asumido que en las romerías hay de todo. Manuel Liñeiro, párroco de Muxía, reconoce que hasta el santuario viene todo el mundo: «Unos de excursión, algunos por devoción, otros por negocio o incluso para robar». De todos modos él espera prender de la fe a cuantos le sea posible con cultos bien organizados y la ampliación de actos. Lo cierto es que la presencia de fieles en las novenas se ha incrementado. Una de las razones de ello la apunta Manuel Liñeiro, quien asegura que España no va tan bien como pregonaban algunos y muchas veces la solución a los problemas de cada uno ha de pasar por la ayuda divina. Y éste es precisamente el gran éxito de una u otra romería, la diferencia entre las de primera y de segunda. Los favores concedidos son, con diferencia, el gran atractivo de un santuario, algo que la doctrina oficial de la Iglesia pasa por alto, al igual que los curas locales que no entran a valorar las razones de los peregrinos. Eso y el hecho de saberse parte de una comunidad, de una cultura, es lo que atrae a los romeros