06 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.
?legan de todas partes. La ermita de Caión es un hervidero de ofrezas y devociones. Fuera hay una multitud, pero frente a la Virge, al lado de las velas en cuyas armas arden anhelos y gratitudes. Y así cada día, aunque nunca tantos como mañana, que será el día principal. Pero ya en cada jornada Caión es una meta de peregrinos, un final del camino bañado por el mar y la fe.