Entrevista | Raúl Añón, de la dureza del ring a la de la emigración a Canarias Fue campeón de España de boxeo en los setenta, deporte al que dedicó una década de su vida. Ahora, a los 51, este carballés se gana el pan como alicatador en Fuerteventura
04 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Tiene la nariz rota y achatada. El interlocutor piensa que es el amargo fruto de algunos de los 400 combates que disputó en sus diez años de carrera pugilística, entre aficionado y profesional. «Bueno, a verdade é que me dei un bo golpe nela cun tablón nunha obra, iso foi definitivo, pero xa tiña algo. Pero a primeira vez que a rompín foi aos 8 ou 9 anos, nunha pelexa, xogando cos compañeiros». Habla Raúl Añón Pose, un gallego en el equipo catalán de boxeo que fue campeón de España , como tituló un diario en 1974 tras el éxito del púgil, logrado tras un combate en Zaragoza. Había llegado a Cataluña a los 16 años, tras pasar una parte de la niñez en Ponferrada, donde su padre, de Sísamo-Carballo, horadaba minas de carbón. En aquella pelea de la niñez comenzó a cogerle el truco a eso de dar golpes al adversario, pero, como reza el tópico extendido por los toreros, «a vida dá moitos máis». Ahora, a los 51 años, recuerda sus días de sol subido al cuadrilátero, y lo hace bajo el calor de Canarias, en Fuerteventura. En Morrojable, al sur, adonde llegó el año pasado, en una zona donde arriban decenas de pateras. Es uno más -aunque con ese pedigrí que le dan sus éxitos con los puños- de los que en la última década han emigrado a las Afortunadas para buscarse la vida en la obra. Es alicatador, pelea con los azulejos. Tiene un jefe de Muxía al que alaba sin cesar y muchos compañeros de la Costa da Morte, una tierra que además de temporales mana incesante mano de obra para Fuerteventura, esa isla a la que algunos, jocosamente, llaman Port-Aventura. Le va bien. «É unha vida cara, pero agradecida. Se traballas ben, e te valoran, non tes problema, e eu non o teño». Conocía el oficio. Después de los puños, después de ganar, además del campeonato de España absoluto de los pesos welter, como antes el amateur o el de Cataluña; después de ser ídolo y de caer en el olvido las promesas que le hicieron, de recorrer toda España en buenos hoteles, conocer mundo y ganar cuatro perras -«a vez que máis me pagaron, por enfrontarme a un ex campión do mundo, foron 80.000 pesetas», dice-; depués de tratar de tú a tú a Perico Fernández, Alfredo Evangelista, Dundún Pacheco; tras todo eso, aprendió el oficio de la obra y ahora vive dignamente construyendo hoteles y edificios turísticos, asentando los pequeños cuadriláteros de azulejos. «Eu tiven sorte, porque sempre me coidei, pero outros que andaban no boxeo non tiveron tanta». Anda a ver si, por allá, puede montar una escuela de pugilismo. No es fácil. Pero en las Canarias casi nada lo es, y al final, sale.