La oleada de robos en la Costa da Morte alcanza a varias estaciones de servicio

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ÓSCAR CASANOVA

Dos gasolineras de Carballo y Coristanco han sufrido cuatro delitos en los últimos días Además de los asaltos nocturnos, un cliente se ha ido sin pagar de ambos negocios

24 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La oleada de robos que afecta desde hace tiempo a varios puntos de la Costa da Morte, donde los delitos contra el patrimonio (viviendas, establecimientos hosteleros, automóviles, etcétera) son frecuentes, se ha extendido en los últimos días al sector de las estaciones de servicio, que ya en el pasado había sido uno de los objetivos preferidos de los amigos de lo ajeno. Así, durante la semana pasada y la actual, al menos dos establecimientos del sector han sido escenarios de varios robos de diversa consideración. El primero de estos sucesos recientes tuvo lugar el lunes pasado en la gasolinera Virxe da Boa Viaxe, situada en el barrio carballés de As Labradas. Aprovechando que el local cierra al público por las noches, alguien se llevó un tanque de gasóleo que alimenta una máquina manual de lavado de automóviles. Uno de los responsables de este establecimiento explicó ayer que, tras presentar la denuncia correspondiente en el cuartel de la Guardia Civil, los agentes le expresaron que se iban a incrementar las patrullas en la zona. Sin embargo, unos días más tarde, el viernes pasado, y de nuevo de madrugada, los ladrones volvieron a visitar el lugar para llevarse ocho bombonas de gas. En esa ocasión, los delincuentes tuvieron que cortar el candado que cierra la jaula metálica en la que están guardados los recipientes. Además, según explicó en la gasolinera uno de los comerciales de la empresa de combustibles, no es la primera vez que entran en una estación de servicio de la zona para llevarse estas bómbonas. Los últimos sucesos han tenido lugar en la gasolinera de Agualada. Allí, el sábado por la noche dos personas forzaron la puerta, poco después de la medianoche, según confirmaron varios testigos que estaban en el restaurante de las inmediaciones, y tras entrar en el local se llevaron el teléfono de monedas y el cajón de la máquina registradora. El propietario explicó que la cantidad sustraída es baja, porque siempre vacían las cajas antes de cerrar, pero los daños ocasionados son elevados y la sensación de inseguridad va en aumento. Marcharse sin pagar Además, los robos no se limitan a los asaltos nocturnos, sino que también son frecuentes los casos de clientes que acuden a surtirse de combustible y se van sin pagar la cuenta. Esto fue lo que pasó hace unos días en As Labradas, donde el conductor de un Opel arrancó rápidamente después de que le echasen 15 euros de gasolina, aunque los responsables del establecimiento pudieron anotar la matrícula y ya han denunciado los hechos. El mismo individuo, según confirmó la Guardia Civil, acudió este lunes a la estación de servicio de Agualada, de donde se fue también sin pagar los 20 euros de carburante que recibió. En esta ocasión, con las prisas, el delincuente olvidó el tapón del depósito en su huida.