Reportaje | Los otros pescadores Jóvenes, jubilados y parados recorren entre mayo y septiembre las costas de Corme a la búsqueda de unas algas empleadas en alimentación y cosméticos
26 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A pesar de ser un mercado en alza, la explotación de las algas no acaba de cuajar en la Costa da Morte. En Corme, el plan de extracción elaborado por la cofradía aún espera que algún pescador renuncie a una de las cinco artes que puede solicitar como máximo para lanzarse a este campo. «Se che pagan o mesmo por dez kilos de percebes que por cen de algas, a elección é clara», comenta uno de los responsables del pósito para justificar esta falta de interés. Sin embargo, sí hay unos pocos a quienes les compensa esta actividad y se encargan todos los veranos de acudir a las rocas y coger más de 12 toneladas de lo que la gente del lugar llama jolfe do cativo o rizo. Media docena de chavales y algunos parados y pensionistas han hecho de esta labor su principal fuente de ingresos en verano. Entre mayo y septiembre, este heterogéneo grupo recolecta a diario las algas que demanda la empresa Ceansa, radicada en O Porriño. A razón de 60 céntimos el kilo, los más jóvenes aprovechan esta actividad para ganarse un dinero qué gastar en esta época del año: «Sacamos unos diez euros al día para nuestras cosas», explica uno de estos improvisados pescadores de quince años de edad. Él y sus amigos pasan el verano pendientes de las mareas para bajar hasta las rocas y realizar la dura tarea de coger las algas, meterlas en sacos y subirlas desde los acantilados. Son varias horas de trabajo a las que hay que sumar otras tres para el secado al sol de las algas antes de su venta al intermediario que negocia con la empresa. Los chavales se lo toman con calma y alternan el trabajo con la diversión y los baños, pero los adultos que se emplean a fondo pueden llegar a juntar más de cien kilos en una sola jornada de trabajo, por lo que su recompensa es mucho mayor. Ángela y Manuel se encargan después de comprarles las algas que se recogen en Corme y en algunos lugares próximos a Mens, para, a su vez, vendérselas a la empresa Ceamsa (Compañia Española de Algas Marinas S.A.) para la extracción del carragenato, una sustancia utilizada en campos tan diversos como la alimentación (para gelificar algunas carnes o incrementar el período de vida de los productos lácteos) o los cosméticos (pasta de dientes, crema o ambientadores). «Ademais as algas desta zona prolongan a vida», añade Ángela, quien hace años que tomó ya el testigo de una actividad que se remonta cuatro décadas atrás en el tiempo.