Las faltas de ortografía proliferan en los carteles de la Costa da Morte

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Los fallos pueden verse también en monumentos

10 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Por regla general, los escolares comienzan a escribir a los seis años. A esa edad, recién iniciada la educación primaria, los pequeños dan sus primeros pasos con la be, la uve, eme antes de la pe, la hache, la equis que se rebela a pesar de que aparece en pocas palabras... Suele ser en ese mismo momento cuando los profesores se empeñan en enseñarles ortografía, un esfuerzo que continúan en la secundaria y en el bachillerato con el único objetivo de que los jóvenes no cometan faltas en sus textos. Algunos aprenden rápido, otros tienen que echar mano del diccionario para evitar darle patadas al léxico y, desgraciadamente, otros muchos no aprenden nunca. Muestra de ello son los carteles, anuncios y señales que pueden verse diseminados por la Costa da Morte. Los fallos que más daño hacen a la vista son los que pueden verse en los indicadores o monumentos oficiales. Así, muy cerca de Dumbría puede leerse en una señal que el embalse de la «Ferbenza» (es textual) está a 13 kilómetros (en realidad, lo del 13 hay que imaginarlo porque en el indicador sólo se visualiza el 3). Tal vez el error se deba a que quien redactó la señal no fuese de Galicia e ignorase que cascada en gallego se escribe fervenza. Tampoco se entiende porqué se empeñan en escribir Cée en lugar de Cee, su nombre oficial, o cómo en el monumento que hay en la plaza do Concello de Carballo en recuerdo de Eduardo Pondal al cantero se le olvidó ponerle la hache a «omenaxe». Lo más sangrante, sin embargo, es la placa que puede verse en la fisterrana playa da Langosteira. Allí quisieron recordar al «novel» Camilo José Cela, pero olvidaron que novel es aquel que «comienza a practicar un arte o una profesión, o tiene poca experiencia en ellos» y éste no era el caso del escritor. Cela, por el contrario era un nobel, es decir, un premiado por la fundación sueca Alfred Nobel. Tal vez sea el momento de desempolvar los viejos cuadernos de Rubio y volver a repetir aquello de palote, palote, palote, círculo, palote, para recordar las normas ortográficas. En cualquier caso, tranquilidad por que las faltas también las cometen en las mejores kasas .