Galicia profunda

| EDUARDO EIROA |

CARBALLO

PASABA POR AQUÍ

05 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

ESAS COSAS sólo pasan aquí, en Galicia, y en particular en la Costa da Morte. Nos hemos acostumbrado a ser una reserva europea de malas carreteras y rentas bajas. España sigue a la cola de Europa en sueldos medios, Galicia a la de España y la Costa da Morte a la de Galicia. Probablemente no haya en Occidente muchos lugares más pobres. Ni más piratas. Y nos hemos acostumbrado a ser también un vivero de desgracias, de pinceladas sueltas del Tercer Mundo. A salir en los telediarios y en los periódicos nacionales por accidentes marítimos, por asesinatos a hachazos por asuntos de lindes, por vivir en palleiros o, como ayer, por convivir más de un mes con una vaca muerta pegada a la cocina. Nos hemos acostumbrado a ser raros, algo salvajes y algo prehistóricos. A transigir con el estraperlo de marisco y a que las vidas de deshecho de los vecinos sean asunto suyo. Las costumbres aquí son malos hábitos.