Reportaje | Tesoros paisajísticos Magníficas cascadas y rápidos se esconden entre abeneiros y maleza, o sepultadas en un olvido que algunos proyectos de minicentrales pretenden rescatar
19 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l proyecto de minicentral para la Férveda de Entrecruces ha vuelto a sacar a la actualidad a uno de los referentes paisajísticos de Bergantiños y, en general, de la Costa da Morte. Ocultas muchas veces bajos mantos de olvido y malezas desde hace siglos, tal vez desde que una falla partió el curso del río-padre y el agua se fue abriendo paso entre rocas y pastos o cayendo unos metros hasta encontrar lecho, esta comarca puede presumir de un discreto pero destacado número de ejemplos que se hacen más populares cuando las empresas eléctricas descubren que los encantos de estos parajes van más allá de los estéticos. Algo así había pasado ya en el año 1986, cuando comenzó en O Ézaro la construcción del embalse de Santa Uxía por la empresa Carburos, parando el flujo constante del Xallas -ya mermado por los embalses anteriores- en la famosa ensenada, y que sólo podría verse con esplendor en épocas de crecida, cuando se abrían las puertas del embalse. Hasta que, en el año 2000, Ferroatlántica y Manuel Fraga inauguraron las aperturas programadas de una hora en festivos señalados y domingos estivales, con gran éxito de público, todo hay que decirlo. La belleza y simbología de este salto (muy recomendable la parte superior, con el cauce seco, en el que han nacido con el tiempo fantasmagóricas piscinas naturales, muy resbaladizas) nunca pasó desapercibida, ni para el Padre Sarmiento, en su fugaz viaje por la zona en el XVIII, ni para Murguía, quien en Historia de Galicia escribía que esta cascada es la más considerable de la región y uno de los más bellos espectáculos a contemplar. Terremoto Cita supuestos documentos en los que se atribuye a un terremoto, ocurrido en el siglo XIII, el cambio del curso del río Xallas, que recorre 64 kilómetros desde que nace en las estribaciones el monte Castelo, en Coristanco, y da nombre a una comarca y hasta a una forma de ser. Las fervenzas, cascadas, férvedas, saltos, a pesar de su relativo anonimato, se han conservado como rasgos distintivos de los pueblos a que pertenecen. Y dado lugar a leyendas, como el Pozo Caldeiro del río da Férveda o Río Rabiñoso, entre Moucos (Cuns-Coristanco) y Vilar Ramilo, Parga y Budián (Zas), una sucesión de rápidos, molinos, piedras y pontellas que dividen los dos municipios. En ese pozo estaría escondido, naturalmente, un enorme caldero lleno de oro que aún no ha aparecido, aunque quien sabe sin con el caudal ecológico de alguna minicentral sale a la superficie. Esa central sí que puede volver a funcionar en Entrecruces (ya lo hizo otra entre 1915 y 1967). El Concello de Carballo y Adega formularon alegaciones, pero no así los vecinos ni otras entidades. Si sale adelante, el agua de los 108 metros del alto a la base, que pueden verse sin problemas desde la carretera de Santiago, comenzarán a gotear con los grifos mal cerrados cualquier año de estos. Otras, y tantas. Hay más cascadas, saltos, fervenzas, rápidos, férvedas. Entre Ramil y Barbalde, en Rus, pequeña pero matona y ruidosa. En el Refuxio de Verdes, en Coristanco. Entre Olveiroa-Dumbría y Ponte Olveira-Mazaricos, casi un espejo a la artificial de O Mosquetín. Las magníficas Caldeiras do Castro de Coucieiro (con contral en ciernes muy cerca), en Muxía, con área de recreo y capilla de santo Outelo incorporada. Extraordinarios lugares que valen para portadas de libros y retiros de tarde dominical, pero también joyas líquidas que sólo se aprecian cuando faltan.