El carnaval en la Costa da Morte gana cada año en espectacularidad

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CARBALLO

ANA GARCÍA

La decisiva implicación de los concellos impulsa los actos organizados en detrimento de la espontaneidad Fisterra y Carballo son los dos grandes centros de la actividad festiva

23 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Los desfiles de carnaval en la Costa da Morte son cada año más vistoros y concurridos, sobre todo si el tiempo acompaña como lo está haciendo estos días. Fisterra fue una localidad pionera en el cambio de rumbo del antroido, que pasó de las visitas de los choqueiros de puerta en puerta a los desfiles de comparsas multitudinarias con disfraces muy elaborados. Poco a poco se han ido incorporando a la nueva moda los demás ayuntamientos, con concursos en los que cobran gran relevancia los premios económicos, como el que se celebró ayer en Cee, o con amplios programas culturales como el que ha organizado este año el Concello de Carballo. La capital de Bergantiños, de hecho, se ha convertido en el otro gran centro de referencia del carnaval. El fin de semana ha sido una clara muestra del auge de estas celebraciones. Desde el desfile infantil de comparsas, que abrió boca el viernes, hasta el tradicional concurso del domingo, que congregó a una multitud en la plaza del Concello, la ciudada estuvo más animada que nunca. La fiesta no paró ni siquiera por la noche, en buena parte debido a la iniciativa de la Asociación de Hostelería Nocturna, que organizó en la calle Estrella un pasacalles de comparsas por todo lo alto y con un primer y suculento premio de 1.500 euros que se llevaron Os Picapiedra, los mismos que arrasaron pocas horas después con su troncomóvil y con una enorme figura del tierno Dino en el desfile organizado por la Concejalía de Cultura, en el que consiguieron otros 400 euros. La decisiva implicación de las instituciones municipales, que organizan el grueso de las actividades en la Costa da Morte, ha contribuido a impulsar esta nueva versión del antroido. Sin embargo, la fiesta ha perdido en espontaneidad. Los mayores casi no participan y los niños ya no recorren las casas de sus vecinos a la caza y captura del aguinaldo. Tampoco se elaboran las coplas mordaces contra los gobiernos o alusivas a los acontecimientos más relevantes del año.