Preocupación vecinal en A Laracha a causa de la última oleada de robos

Elena Silveira
E. Silveira CARBALLO

CARBALLO

Un joven consiguió robar un fajo de billetes de la caja registradora del supermercado Familia Hay afectados que deciden no denunciar porque lo consideran «unha perda de tempo»

09 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Vecinos y comerciantes de A Laracha mostraron ayer su preocupación y malestar por la última oleada de robos que está azotando este municipio. Aseguran que el índice de sucesos ha aumentado considerablemente en las últimas semanas y que, incluso, se ha notado un incremento en los productos que, misteriosamente, desaparecen de las estanterías de los supermercados. Esta sensación no coincide, sin embargo, con los datos que tiene la Guardia Civil de A Laracha. En este cuartel no tienen constancia de un incremento en el número de denuncias. Por su parte, responsables de la Policía Local no se atreven a definir la situación como una oleada de sucesos. Lo único que confirmaron fue la recuperación el pasado domingo de un Opel Vectra que apareció estacionado en la calle Rosalía de Castro, con algunos destrozos y sin el volante. «Hubo, eso sí, algunos intentos de robos que no consiguieron perpetrar», explicó un agente. De hecho, los ladrones intentaron entrar en dos viviendas particulares de la localidad y, gracias a que saltaron las alarmas, los intrusos huyeron. Al margen de lo que dicen las fuentes oficiales, el último delito en A Laracha ocurrió el pasado sábado, sobre las ocho y media de la tarde, en el supermercado Familia. Según explicó una de las dependientas del establecimiento, el robo lo cometió un joven ataviado con un gorro que tenía una gran tirita pegada en la nariz. Se le olvidó un euro El sospechoso hizo cola para pagar una bolsa de frutos secos (posiblemente pipas) y, cuando la cajera abrió la máquina registradora, el delincuente metió la mano en el cajón y logró coger un montón de billetes (cerca de 300 euros). Según los testigos del robo, el joven estuvo tembloroso durante todo el tiempo que hizo cola, posiblemente debido al síndrome de abstinencia que provoca el consumo de drogas. Explicaron también que, debido a las prisas, se dejó en la cinta de la caja el euro con el que pretendía pagar la bolsa de frutos secos. Además, una empleada de este supermercado fue víctima, a finales del año pasado, de un robo por el procedimiento del tirón cuando salía de trabajar. Los ladrones, posiblemente, pensaban que la trabajadora llevaba en su bolso la recaudación del día. Gasolina de un camión Una vecina de la localidad explicó que el pasado viernes dos jóvenes desconocidos robaron la gasolina de un camión que estaba estacionado en la calle Río Anllóns. Con una goma y un bidón lograron llevarse varios litros del depósito. Los testigos avisaron al propietario del vehículo y ninguno fue capaz de reconocer a los rateros. Además, la propietaria de la pastelería La Dalia, situada en pleno casco urbano larachés, recordó que hace dos semanas los ladrones rompieron el cristal de la puerta de entrada de su negocio y que lograron llevar el cajón de la caja registradora, en la que sólo había calderilla y unas facturas pendientes. «Foi máis o dano que o que levaron», explicó la mujer. Aseguró que no presentó denuncia ante la Guardia Civil «porque esa noite tiven que quedarme desperta de guardia e ó día seguinte para facer o papeleo había que ir ó cuartal. E, total, presentas a denuncia e non poden facer nada», explicó la comerciante. Los responsables de dos supermercados de la localidad explicaron que existe una gran intranquilidad vecinal debido al aumento de este tipo de sucesos. En uno de estos establecimientos incluso confirmaron que han notado «máis roubos que outras veces, dende hai dous ou tres semanas», explicó la dueña.