Asilo humanitario en España

La Voz

CARBALLO

Ziaollah Sarafraz huyó de Irán en 1982. Su religión, no era bien vista por el régimen de Jomeini y, tras lograr traspasar la frontera hasta Pakistan, recaló en Salamanca con sus dos hijas. Aquí, en España, pidió el asilo humanitario (no el político) y comenzó una nueva vida con dos niñas de 13 y 9 años. Su mujer, de la que ya estaba separado, se quedó en Teherán y, desde entonces, ninguno de los tres la han vuelto a ver, aunque el contacto con ella es muy estrecho, «por teléfono y por carta», explica Shideh. La joven recién casada explica que cuando su padre tomó la decisión de abandonar Irán, tuvo en cuenta el futuro de las pequeñas: «Sabía que allí no tendríamos ninguna ventaja, y que la calidad de vida aquí sería mayor», dice. De hecho, Shideh explica que tanto ella como Shabnam están muy agradecidas «porque se sacrificó mucho y a las dos nos dio estudios universitarios. Hizo de padre y madre a la vez y no echamos nada en falta», asegura. De hecho, Ziaollah dejó en Teherán una posición privilegiada y muy acomodada y un país avanzado, tanto social como tecnológicamente, que poco tiene que ver con el Irán de ahora. Shideh asegura que, por el momento, no se ha planteado volver a su ciudad de origen: «Ahora lo podemos hacer solicitando el pasaporte iraní. Creo que no tendríamos problemas para entrar ni para salir, porque somos mujeres y no nos retendrían. A lo mejor no pasaría lo mismo si fuéramos hombres y no hubiéramos hecho el servicio militar allí». Sobre la vida que ya comparte en Sevilla con su esposo (ella es jefe de administración del Meliá Colón, y Ramón, director del Tryp Macarena) asegura que está ilusionada, como cualquier recién casada. La religión no es ningún problema: «Y nuestros hijos se educarán en las dos, o en más, para que puedan elegir cuando sean mayores». Al padre del novio, Francisco Vidal (fue alcalde de la localidad y práctico de la ría de Corme y Laxe), se le ve orgulloso rodeado de su nueva familia y asegura que sólo Ramón no siguió la tradición familiar, ya que sus otros cinco hijos se dedican a profesiones relacionadas con el mar (entre ellos está el director de operaciones de Remolcanosa, empresa que trasladó el Prestige hasta altamar).