Una oleada de ataques de lobos provoca el miedo en varias aldeas de la comarca

E. Silveira / S. Garrido CARBALLO

CARBALLO

ANA GARCÍA

Los animales actúan a plena luz del día y no se asustan ante la presencia de personas Los jabalíes destrozan cosechas enteras y tampoco huyen de los humanos

15 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?l cuento de Caperucita y el lobo feroz ha dejado de ser una fantasía porque estos animales salvajes, al igual que los jabalíes, ya no se asustan ante la presencia de personas y atacan al ganado o destrozan las plantaciones a plena luz del día. El último suceso se produjo el domingo por la mañana en Froxán, una pequeña aldea de la parroquia de Meanos, en el municipio de Zas. María Nieves Espasandín sacó a pastar las 108 ovejas de su rebaño a un prado cercano. Eran las diez en punto. Media hora más tarde, alertada porque los animales estaban de vuelta en la cuadra, muy asustados, bajó a ver lo que pasaba. Se encontró, casi de bruces, con cuatro lobos que habían matado otras tantas ovejas y malherido a una más. Nieves Espasandín asegura que ya es el cuarto ataque en un mes y que, además de las pérdidas económicas, a los vecinos les preocupa que puedan abalanzarse contra las personas: «Antes asustábanse ante a presencia de persoas, pero agora non. Eu levei un susto de morte. Pero o peor é que por aquí hai nenos pequenos e non podemos deixalos solos nin nas portas das casas». Muxía y Vimianzo Este temor se ha extendido por varias parroquias de la comarca en las que ya hubo, este verano, más ataques de lobos, aunque no todos han sido denunciados. En algunos casos, incluso, los animales salvajes sortearon pastores eléctricos conectados a vallas de triple alambrado. Manuel Lema, miembro de la junta directiva de la asociación caballar Monte Faro, de Vimianzo, explica que ese temor es común en otros propietarios de la comarca. «Agora, os lobos achéganse ás casas sen problema, e a xente tenlle medo. Hai pouco, en Pasarela, chegaron a unha granxa de porcos en pleno día». Cree que el lobo es salvaje, «pero non tanto como hai uns anos, din que pode ser porque nacen en criadeiros e habitúanse a ver á xente. Así, antes só tiñan temor os que subían ó monte e agora todos os que teñen as casas cerca del». Hace meses, los vecinos de Muxía, a través de la sociedad de cazadores, también denunciaron públicamente el riesgo que supone la existencia de los lobos para niños o mayores. El presidente de la entidad cinegética, José Manuel García Gesto, aporta un dato significativo: desde que se realizaron dos batidas controladas, autorizadas por Medio Ambiente, no ha habido más ataques significativos al ganado vacuno o caballar, tras épocas de frecuentes incursiones. En la primera de esas batidas, se mataron dos animales salvajes y, en la segunda, ninguno. Cree que, tal vez, el sonido de los disparos los alejó a otras zonas próximas. Donde sí siguen atacando es, entre otros lugares de la Costa da Morte, en las estribaciones del Monte Faro. El pasado fin de semana aparecieron tres potros muertos en la zona denominada Fonte Fría, muy próxima a otras en las que ha habido más incidentes de este tipo en los últimos meses.