El pulso de la Costa da Morte Un día más tarde que los jóvenes de Newcastle, el grupo llegado de Polonia abandonó la localidad para regresar a su país natal con la esperanza de volver el año próximo
20 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Fueron doce días de diversión, compañerismo, deporte, solidaridad, trabajo, naturaleza, fiesta, cultura y muchos otros aspectos que los diez jóvenes polacos que estuvieron de intercambio en Cabana jamás podrán olvidar. Pero, como las vacaciones, por desgracia, no son interminables, llegó la hora de marchar y eso es lo que le tocó hacer la pasada madrugada al grupo comandado por Margorzata Grygoruk y Dorota Topolska, las dos monitoras responsables de que su estancia aquí se desarrollase sin ningún percance. Un día después de despedir en una cena al grupo llegado desde la localidad inglesa de Newcastle, que partió el miércoles, los visitantes polacos emprendieron un largo viaje en autobús hasta su país natal. Las romerías, el folk, la playa y las visitas a Santiago y A Coruña son algunos de los recuerdos que les ayudarán a soportar los tres días de largo viaje que les esperan por delante. A buen seguro que tanto a los jóvenes polacos como a sus compañeros ingleses les hubiera encantado participar en una actividad más antes de emprender viaje. Por ejemplo, en la que tuvo lugar ayer en la playa de Razo por iniciativa del Concello de Carballo y la escudería Motonáutica Costa da Morte, que hicieron posible disfrutar del mar dando un paseo en las motos acuáticas preparadas por el mecánico Roberto Bastón y con los pilotos José Antonio Pérez, Fernando Hernández y José Suárez. Recordar a Man Y sin salir del agua, pero remontándonos unos días atrás, hay que recordar el emotivo homenaje que los participantes en la Xira Náutica da Costa da Morte le rindieron a Man a su paso por Camelle. Tina González, Ana Moteiro e Inés Bonilla fueron las encargadas de realizar la ofrenda floral frente a la casa a pie del mar en la que vivió hasta su muerte este alemán enamorado de estas costas. Los tripulantes de la veintena de embarcaciones que se dieron cita en la Xira quisieron mostrar así su respeto a esta víctima de la catástrofe del Prestige.