PASABA POR AQUÍ
14 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.ES CIERTO lo dicho: que hay muchos hosteleros que se aprovechan del verano para secar al turista más que los congrios de los secaderos de Muxía, que los hay que abusan del acento de fuera para clavar precios de escándalo por productos que no son de escándalo, que a alguno se le va la mano cargando los ceros en unos alquileres más propios de Tokio que de una aldea de la Costa da Morte. Pero también los hay que no son así y protestan con razón. Nadie puede negar que lo que sale del mar en estos pagos tiene línea directa con el cielo, y que los que saben hacerlo y miman al cliente sin importar su pasaporte tienen el mérito especial de firmarle al turista la carta de vuelta el año que viene. Los hay. Están por todas partes y tienen que sufrir que los que lo hacen mal le espanten el futuro. Por eso -consejo para turistas-, antes de entrar, hay que asesorarse bien. El que acierta, vuelve seguro.