Reportaje | Los perfiles de los visitantes Los albergues se convierten, sobre todo durante el verano, en auténticas antologías de anécdotas y puntos de encuentro multicultural
06 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El anecdotario del Camiño no tiene fin. Dicen en el albergue de Fisterra que el 90% de los peregrinos emplean el método clásico para este tipo de desplazamiento: los pies, pero que el resto se reparte, sobre todo, entre el caballo y la bicicleta. Ésta, en todas sus variedades: tándem, triciclo o nuevas versiones del vehículo con los pedales en la rueda de delante y respaldo para que el piloto se pueda recostar cómodamente. Este año, lo que parece estar más de moda son los burros, más que nada como animal de compañía y portadores de bultos. Hasta dos se juntaron en un día en Fisterra. Casi todos, de Francia, país que es el principal generador de peregrinos que llegan a Fisterra. Le sigue Alemania, y en tercer puesto, los españoles, aunque España ocupa la cabeza durante los períodos de vacaciones. Durante el 2003 subió el número de húngaros y polacos. La mayoría de los que lo empiezan lo hacen en Roncesvalles, por la ruta francesa, aunque también los hay que comienzan desde otras latitudes. Dicen que también se acercan a Fisterra muchos brasileños, y que la causa hay que buscarla en los libros de Paulo Coelho, un bestseller en su país y un promocionador gratuito de la Ruta Xacobea. Algunos de los que hacen el Camiño quedan enganchados. El que más repite, aseguran desde el albergue fisterrán, es un peregrino de La Rioja que llegó andando al fin del mundo en 16 ocasiones. El perfil del caminante es de dos tipos. Suelen ser personas de entre 40 y 50 años, en general funcionarios con un nivel económico medio alto los que se aventuran a recorrer España a pie. El otro tipo habitual es el de los jóvenes de entre 18 y 25 años, casi siempre estudiantes con escaso poder adquisitivo, que se lían el petate al hombro para lanzarse a la aventura. Durante el invierno el número de andantes cae sensiblemente. Por esas fechas, la mayor parte de los que se lanzan a la aventura son jubilados. Llegan de todos los países, algunos especialmente exóticos como la India o Nueva Zelanda. Algunos proceden de Alaska -avión por medio- y otros, como ocurrió hace unos días, tienen el privilegio de ser el primero de su país en tocar el albergue de Fisterra: llegaba desde Mozambique.