Las ventas de las cetáreas están al 60%

La Voz

CARBALLO

05 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?os propietarios de cetáreas y de parques de cultivo de la zona se quejan de que la falta de turistas ha retraído el consumo. Eso y que sus clientes habituales han encontrado otros lugares en los que abastecerse. A todo ello hay que añadirle siete meses de paro forzoso y sin ningún tipo de ayudas, lo que a algunos los ha puesto en dificultades económicas. En el parque de cultivo de José Ramón Lema, en Camariñas, no empezaron a trabajar hasta el viernes, a pesar de que podían hacerlo el día 1 de julio. Ocurrió que tras la marea negra vino la roja y hubo que esperar a la ausencia de toxina. Tras ocho meses de espera, sólo consiguió siete euros por kilo de almeja, cuando el año pasado lograba diez y once. En la cetárea y depuradora de Camelle, Manuel Baña se queja de que estuvo comprando almeja francesa, de escasa calidad, a nueve euros y que ahora sólo se pagan siete por la de Camariñas, que es mucho mejor. No es el único caso. El bogavante procedente de Irlanda se cotiza a 18 euros. Para sacar partidas adelante ofrece los de la zona al mismo precio, que es muy barato, pero muchos restauradores y mayoristas lo rechazan porque el primero es todo del mismo tamaño, aunque su carne sea menos sabrosa. La falta de visitantes a la zona es la razón fundamental de las bajas cotizaciones del pescado y el marisco nacional. Los centollos se venden a 8 ó 9 euros a pesar de que el año pasado iban a 18. A pesar de ello no se los quitan de las manos. Juliana En Laxe, la juliana que iba a seis euros en estas fechas se paga a dos y la maragota va a sólo 24 céntimos. Hace unos días, en A Coruña, por una caja 50 kilos de congrio de la Costa da Morte se pagaron 2,5 euros. Las bajas cotizaciones y la falta de compradores están empujando a muchos barcos a dejar las lonjas de sus puertos base y a dirigirse a A Coruña, donde la presecia de comercializadores es mayor. También hay otras razones menos confesables para ello. Para los responsables de las rulas y para los comercializadores en general será muy difícil recuperarse del parón impuesto por el Prestige . Por un lado, los afectados temen no ser capaces de recuperar los mercados habituales. Otra de las preocupaciones es la situación en que se encuentran los caladeros, porque, aunque las capturas ha sido bastante numerosas, no se sabe el efecto que el fuel habrá tenido en las crías de algunas especies. Mientras, los canales clandestinos de venta continúan funcionando con normalidad y favorecen la reducción de los precios.