DENDE A NOIVA DO VENTO | O |
09 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA NORMALIDAD ha vuelto: o, para los más pesimistas, está volviendo. El tiempo en el mes de julio es más estable, en el marco de la inestabilidad climática de esta tierra: y es que es consustancial, pues un prolongado cambio de temperaturas -por ejemplo- haría peligrar el ecosistema de cada comarca. La pesca, la costa, han vuelto a sus afanes normales con lo que supone de inyección económica y moral. La política empieza a ser tema poco recurrente: ya estamos en el día a día y las formaciones tienden a refugiarse, paradógicamente, en sus cuarteles de invierno. Empezamos la temporada de fiestas aquí y allá y los militantes activos incluso se mezclan en esa «ganada» alegría que, aunque salgas de ella más fatigado, produce una gran sensación de relajación y satisfacción que aleja los problemas y cambia los talantes. En Carballo alguna que otra discusión sobre los sueldos que, legítimamente -aunque no siempre oportuna y equitativamente- se asignan los miembros del Concello. Me dicen que ha llamado la atención que el alcalde cobre menos que el teniente de alcalde y que, jocosamente, se atribuye a que éste tiene retribución como teniente y como alcalde. No me parece ni equitativo ni estético: lo lógico es que cobre más el acalde que los demás, aunque sea un euro para mantener el rango. Porque si el otro es teniente y alcalde, el alcalde también es presidente de la corporación municipal... El turismo todavía se nota poco, pero hay que confiar en que en la segunda quincena de julio y la primera de agosto tenga una respuesta análoga a la del año pasado, por lo menos. Desde luego, si se hicieran realidad los planes que dicen tener en casi toda España de pasar aquí sus vacaciones sería cuestión de ir pensando en «emigrar» un mes, al menos, pues Galicia se «abarrotaría» de visitantes. Ya haremos cuentas en septiembre, después de la romería da Barca. En lo que hay un cambio a mejor -en mi opinión- es en el crecimiento espectacular de la afición al caballo. Casi me enorgullece, pues una parte de la familia materna pertenecía a Caballería, y un hermano de mi madre recorrió todas las escalas militares y civiles relacionadas con el caballo: ¡qué alegría observar cómo se van recuperando todas las tradiciones en relación con el caballo! El poco contacto que he tenido con el mundo equino me dio la oportunidad de percatarme que lo mejor de todo ello era, precisamente, el caballo, un animal capaz de albergar sentimientos casi humanos -de los humanos de antes, de los que hoy escasean- y de una gran generosidad asombrosa. Lo único, intentar ganar su amistad y, claro, que no existan incompatibilidades... Ya hace años que en julio Vimianzo celebra «la fiesta del caballo»: en el 2003 desde una gran «rapa das bestas» hasta una exhibición de elegante doma pasando por una deliciosa parrillada de potro. Y, habiendo ganado y ganaderos, feria. (No olvidemos que en Vimianzo está situada la fábrica de sillas de montar Don Rodrigo, de capital suizo y con unos cien trabajadores, que exporta tan preciado objeto a todo el mundo). No contentos con una fiesta, celebran otra en agosto, pero dentro de la villa. Y Ponteceso que convoca una concentración de aficionados al caballo a la que cada vez acuden más jinetes; y Baio que, también, organiza algo similar. Y seguro que me quedan otros lugares de los que desconozco sus aficiones caballísticas, pero no trato de ser exhaustivo, en absoluto. De mi época muxián de neno sólo me queda el recuerdo de varias excursiones en burros a la playa de los Molinos y alguna que otra carrera de pollinos en las que solía aterrizar por la cabeza... Caballo sólo recuerdo el del veterinario Cornelio Balboa que, al menos yo, nunca osé ni intenté montarlo. Lo que no sé es si me daba más miedo la altura del Rocinante o el vozarrón del bueno de Cornelio... Sigue quedando pendiente un comentario sobre los «cachelos», compañeros felices de las sardinas asadas. Esperaba degustar ambas en Carballo y en breve, pero parece que el festín se pospone. Es mejor escribir con el recuerdo inmediato de los sabores: estas cosas, como otras, «en caliente», mejor.