La gente congregada en la estación de autobuses estaba tan deslumbrada por ver cómo se hacía una película que ni siquiera se percataban de que los protagonistas de La vida que te espera andaban entre ellos. Un andrajoso Celso Bugallo caminaba con paso cansado y mirada perdida. Si ya Gutiérrez Aragón dijo en la rueda de prensa ofrecida el martes que era una pena «no haber descubierto antes a un actor de tanta valía», en Carballo todavía no ha conseguido que la gente repare en su persona. Pocos se imaginaban que el pasiego que se sentaba a su lado era el deprimido Amador de Los lunes al sol. Nadie posaba tampoco sus ojos en Marta Etura. Con su aspecto de niña, pasaba desapercibida entre los curiosos, que sólo miraban hacia la cámara. Sus papeles protagonistas en La vida de nadie o Trece campanadas todavía no la han consagrado al gran público. La mejor forma de llegar a la gente es por medio de la televisión. Firme ejemplo es el otro protagonista de la película, Luis Tosar. Aunque su nombre no resultaba familiar a los allí congregados, todos le conocían con solo verle la cara. «É o xuiz en Portozás» era el comentario más escuchado. Su papel en Mareas vivas le proporciona más reconocimiento popular que el Goya al mejor actor de reparto obtenido por su trabajo en Los lunes al sol.