El Supremo rechaza anular la condena al ex fiscal general del Estado
Este joven de 27 años, que quiere orientar su vida hacia la docencia universitaria, se muestra muy crítico con múltiples aspectos de su profesión
07 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Manuel Vázquez Muíño, natural de Carballo, obtuvo recientemente el premio de Fin de Carrera que concede el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG). En la actualidad realiza los cursos de doctorado en el Departamento de Construcción de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidade da Coruña, donde realizará la tesis y espera impartir clase en los próximos años. «Tengo vocación docente», explica. Asegura que desea reivindicar la figura del arquitecto y es especialmente crítico con numerosos aspectos que rodean la que ya es su profesión, aun a riesgo de que sus palabras le proporcionen más perjuicios que beneficios. -¿Hay mucho que criticar en este mundillo? -Muchísimo. Sobre todo, me gustaría aclarar las diferencias que existen entre un arquitecto y un aparejador, que mucha gente confunde. Van a un arquitecto técnico y el que firma es el arquitecto. Esto provoca que no haya una efectiva dirección de obra y, al final, el constructor es el que lo maneja todo. No somos, como se cree, «un señor que hace planos», sino profesionales que proyectan un edificio en un espacio y para unas personas concretas. -¿Qué garantías ofrecen? -Tenemos una formación específica para hacer proyectos, estudiar mejor la luz, el confort, la habitabilidad... Sabemos más que quien está en una obra, ensaya materiales y firma certificaciones. Es como si, para construir un coche, la BMW llama a un mecánico. En estas condiciones, la vivienda no avanza. -En otras palabras, usted habla de intrusismo profesional. -Totalmente, pero incluso permitido por arquitectos firmones , compañeros que sólo se dedican a estampar su firma, que no van a las obras y puede que ni siquiera sepan dónde están las viviendas. Por no ir, casi no van ni los aparejadores. -¿Qué solución propone? -Que la gente, cuando construya una casa, acuda a un arquitecto y exija un proyecto específico para ellos, no uno almacenado , así como dirección de obra: hay que ir a ella con frecuencia. Que no sea el constructor el que decida los materiales. - ¿Y no será que muchos clientes actúan de ese modo para ahorrar? Ustedes son muy caros. -Hay que desengañarse. Una casa es la inversión más importante de la vida. El que quiere ahorrar 200.000 pesetas, al final, saldrá perdiendo, porque el constructor hará obra por triplicado, y el producto no es el mismo. Hay que ir a un profesional, igual que si queremos operarnos del corazón no vamos a un ATS. Hacer una buena casa no significa que salga más cara, sino saber cómo emplear los materiales, por ejemplo. -Le veo como muy enfadado con la situación. -Es que es una situación indignante, frustrante, quieres hacer un buen edificio y no te dejan. Desde el propio cliente hasta las normas. Porque la nueva ordenación del suelo también tiene lo suyo. El arquitecto -que no se me entienda mal- es un artista , y no hay nadie más interesado que él en que el producto final salga bien.