DESDE A NOIVA DO VENTO | O |
28 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LAS SEDES municipales y comarcales procuran sacarse el cansancio de esta campaña por tranquila que haya parecido, y de los nervios finales, que no todos superan sin más. Nuestras elecciones y sus resultados tienen miga suficiente para analizarlos con cierto detenimiento; pero la ansiedad de todos por dar su versión origina lógicas improvisaciones y no pocas opiniones sesgadas. Pareciese que todo lo que le rodea al democrático voto tuviese que estar regado por un cóctel en el que se mezclan los afanes de presumir más allá de lo que tienes, de adornarse con las joyas más preciadas aunque sean algunas ajenas, de atribuirse acciones cuasi heroicas y, sobre todo, de negar lo evidente y no evidente de tus adversarios, siempre que pueda perjudicarlos y, con ello, minimizar su peso e imagen. No es que interesen menos los municipios que no entran en la denominación Costa da Morte, es que todos preguntan cuáles han sido los resultados del litoral afectado por el chapapote y, en especial, de la Costa da Morte, que figura en titulares destacados en todos los medios de comunicación. Es el «peso de la púrpura», aunque esta vez sea sólo de color negro asquerosito en vez de dorada. Para este artículo he tenido que prescindir de municipios tan punteros como Cerceda, Corcubión, Zas, Coristanco y Dumbría por no estar incluidos en la delimitación de la Costa da Morte, que va ya camino de cumplir el centenario. En casi todos ellos los independientes han tenido mucho que decir; y en Dumbría el AIXD -«Ay por Dios», les llamaban- ha sustituido al BNG en el único concejal que tuvo en las de 1999. ¡Vaya por Dios! Es decir, me circunscribo a la Costa da Morte desde el cabo Fisterra a Caión, e incluso Cabana, Camariñas, Carballo, Cee, Fisterra, A Laracha, Laxe, Malpica, Muxía, Ponteceso y Vimianzo. Supongo es lo correcto, aunque no deje de ser discutible... Pues bien, se han elegido un centenar y medio de concejales, sobre los que existían unas perspectivas muy diferentes a las adscripciones que los escrutinios han revelado. De los partidos nacionales, el PP ha perdido casi 600 votos y el PSOE ha ganado más de 1.200; el CDS ha perdido casi todo, apenas le quedan 150 votos en Fisterra y se ha quedado sin las dos concejalías obtenidas en el 99. Los independientes, en especial el CDI que ha obtenido representación en cinco ayuntamientos, suman más del diez por ciento del total de concejales elegidos, lo que es muy significativo. El Bloque, que quizás es el sorprendente perdedor, no llega a ganar cuatrocientos votos, con lo que consigue 20 concejales, tres menos que en las anteriores y ha perdido su presencia en Camariñas y sigue sin concejal en Laxe: por supuesto, todo tiene mucho que ver con el Nunca Máis, pero hoy no tendré espacio: tiempo habrá. Pero pudo ser más significativo, pues hasta última hora no logró arrancar un concejal al CDI, y el Bloque no tenía representación en Muxía: Hubiese sido durísimo para Beiras y los suyos. No habrían llegado al 13,2% de concejales que tenían. El PSOE y el PP son las únicas formaciones que tienen presencia en todos los municipios de la Costa da Morte. En total, un 45% de concejales para los populares por un 30%, los socialistas: aquellos ganaron uno y estos perdieron otro de los del 99. ¿Quién manda en la Costa da Morte? Pues sus hombres y mujeres a los que, por mucho que se quiera acusar de que han fallado , por quienes están descontentos, han hecho lo que les petaba , que es lo democrático. ¿O es que creían algunos voluntarios que venían al chapapote a cambio de votos?