PASABA POR AQUÍ
23 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA RECTA final parece un sprint salvaje. La teoría de arengar a todo objeto susceptible de escuchar y de inaugurar lo inaugurable se está cumpliendo a rajatabla. Ayer mismo el presidente daba ejemplo inaugurando un almacén en el que casi no cabía la placa, una obra de esas definitivas para salir del atraso secular y dejar atrás el Prestige , ese fruto del imaginario popular. Claro está que no se trataba de un acto electoral, sino de una coincidencia. Es sabido que las apabullantes inversiones que recibe desde siempre la Costa da Morte tienen a los altos cargos con agujetas en los pulgares de cortar tanta cinta. ¿Cuánto se gasta cada año en cinta inaugural y placas de bronce? Si esto se prolongase no sería extraño llegar a casa y encontrar a un político inaugurándote las galletas o los yogures. Se trata de rentabilizar en voto el hormigón generosamente repartido. El paripé parece que va en el sueldo.