Queda mucho trabajo por hacer

La Voz S. G. R. | BARCELONA

CARBALLO

En el salón catalán se percibe que otras comarcas de Galicia y las catalanas llevan muchos años de adelanto a Bergantiños, Soneira y Fisterra

05 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

El Salón Internacional del Turismo de Cataluña es, para los que conozcan el frenesí de Fitur en Madrid, una balsa de aceite. Frente al ajetreo, el paseo tranquilo por un mundo en miniatura. Frente a las agendas plagadas de actos institucionales y visitas de políticos, la paz en los pasillos con músicas orientales magrebíes. Lo de Barcelona es, a falta de palabras más expresivas, otra cosa. Una feria de gran dimensión internacional en la que el viajero tiene todo lo que busca porque sabe a lo que va. Lo saben de sobra Fátima González y María González, del stand del Patronato de Turismo Rías Baixas con muchos años recorriendo los ferias internacionales: «Los catalanes que vienen aquí no cogen folletos porque sí, no preguntan por preguntar. Son gente que planifica cuidadosamente sus vacaciones y siempre con mucho anticipo». Así que, con esta premisa, todos los que se han pasado por el espacio de Neria deberían visitar la Costa da Morte en las próximas semanas. En las Rías Baixas, por cierto, se nota que llevan más de 30 años trabajando el turismo, y quizá de ellos se podría aprender alguna cosa en el norte atlántico.Para aprender los del interior, sobre todo de turismo rural, tienen un espejo en el que mirarse en las comarcas catalanas que se han agrupado para ofrecer al viajero viviendas nada ostentosas. Nada del otro mundo: casas sencillas salvadas de la ruina por emprendedores, con ideas y ayudas, ajustadas a todos los precios y fortaleciéndose mutuamente. Ya han reunido setenta en lo que denominan Federación de Agroturismo de Comarcas de Interior. Guías claras y útiles, central de reservas, sencillez en las gestiones... Uno de sus responsables, Juan Vendrel, cree que una la Costa da Morte puede explotar este tipo de recursos.La Costa da Morte no es precisamente muy conocida en esta feria. Para eso ya está Neria, un pequeño y austero mostrador de Turgalicia, dos palilleiras de Muxía, Azucena y Lucinda, situadas junto al área gastronómica gallega y poco más. Las grandes publicaciones especializadas que se exhiben en el SITC apenas han escrito artículos sobre la zona. La excepción es un artículo de Pet Posse. Ni antes ni después del Prestige , con la excepción de España desconocida, que se ha ocupado hasta del monasterio de Moraime.