Un grupo de 18 personas residentes en Bruselas se afanan en limpiar las playas de la Costa da Morte, sobre todo O Rostro de Fisterra
02 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Son 18 personas que sólo tienen en común sus ganas de quitar fuel y su lugar de residencia: Bruselas. Españoles, franceses, belgas y luxemburgueses que desde el lunes tienen establecido su campo de trabajo en O Rostro. Llegaron a ser 50 los que se comenzaron su peculiar cruzada en Muxía. De allí guardan un especial recuerdo del ambiente y de la unidad de la gente para luchar por una causa común. La idea, cuentan Carlos Paz y Miguel Allo, partió de un grupo de españoles residentes en la capital belga que formaron desde el principio la plataforma Nunca Máis Europa y llevaron las protestas a la calle y las manos a Galicia para ayudar a llenar capazos. En su primer viaje llegaron a Muxía en autobús. Ahora son menos y van en dos furgonetas alquiladas: ponen cien euros cada uno para tirarse una semana en las playas antes de volver al trabajo. Ayer trabajaban, como vienen haciendo desde el lunes, en O Rostro. Allí criban la arena armados de paciencia o recogen las pequeñas bolitas de fuel que siguen maquillando la arena. Son los únicos voluntarios que estos días trabajan en Fisterra y que comprueban por sí mismos que las playas no están para nada esplendorosas. Ayer mismo, los marineros de Fisterra retiraban 36 toneladas de chapapote enterrado en la arena. Con ese panorama Carlos Paz, uno del grupo, se pregunta dónde están los voluntarios que hacen falta. Ellos solos poco pueden hacer en una playa de más de dos kilómetros. Su idea, explica, es formar otro grupo para regresar más adelante, aunque reconoce que será difícil volver a reunir a la gente para seguir trabajando. En Bélgica y en Francia saben lo que es una marea negra, y por eso no dudaron un minuto en poner dinero de su bolsillo y rodilla en tierra durante su tiempo libre para dejar las playas, esta vez sí, esplendorosas, aunque sospechan que va para años.