Gasóleo y propano calientan la mayoría de los edificios públicos

La Voz LA VOZ | CARBALLO

CARBALLO

CASAL

En el Pazo da Cultura de Carballo se combina la climatización con el gas canalizado

21 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La calefacción se ha convertido en un elemento imprescindible en cualquier hogar. Para caldear el ambiente de una vivienda se puede utilizar desde un radiador eléctrico hasta las innovadoras placas solares, pero ¿qué pasa cuando el edificio que se pretende calentar tiene varios cientos de metros cuadrados? Las administraciones públicas son especialistas en la búsqueda de sistemas efectivos y económicos, ya que el mantenimiento de todos los bienes inmuebles de un ayuntamiento, por ejemplo, es muy costoso. Según los instaladores consultados, la mayor parte de los edificios públicos se calientan con propano o con gasóleo. Entre los primeros está, por ejemplo, el hospital comarcal Virxe da Xunqueira de Cee, y entre los segundos, el Centro Social San Xoán Bautista de Carballo, donde acaban de instalarse más de cincuenta radiadores. Cogeneración La Diputación Provincial de A Coruña, por ejemplo, recurre a la cogeneración en las piscinas que construye. Así se alimentará la de Carballo, cuya apertura está prevista para el próximo mes, aunque hasta ahora la utilización de este método se limitaba a grandes empresas, como Calvo Conservas o Unemsa. Hay casos excepcionales, como el de la nueva Casa da Cultura de Corcubión, donde la única fuente de calor son los radiadores eléctricos que se conectan a los enchufes. Y ese mismo mecanismo es el que se utiliza en construcciones tan emblemáticas como el castillo de Vimianzo, que en invierno es una auténtica nevera. Lo habitual es buscar soluciones adaptadas a los diferentes espacios. En el nuevo Pazo da Cultura de Carballo se ha optado por un sistema combinado. Por una parte, utiliza la climatización -mediante una bomba de calor que aprovecha el aire del exterior y climatizadores que lo acondicionan- para el auditorio y las instalaciones del Conservatorio Municipal de Música; mientras que para el resto del edificio se ha instalado una caldera de gas con radiadores de acero y tuberías de cobre. El director de la Escuela Taller, Andrés Seoane, explicó el motivo de la elección: «Cuando hay una sala grande se caldea más rápidamente si es de forma forzada, es decir, con el aire en movimiento. En diez minutos consigues el adecuado grado de confort, entre 22 y 23 grados. Además, se trata de un sistema automático que regula tanto la humedad como la temperatura». Por el contrario, y debido a que el aire caliente se mueve de abajo hacia arriba, si en el auditorio se hubieran colocado radiadores convencionales, el público de las primeras filas tendría frío y el de arriba pasaría demasiado calor. Radiadores En cuanto al resto del edificio, el Pazo da Cultura utilizará el suministro del gas propano canalizado. El número de radiadores se determina en función de la superficie y la altura de cada local, entre otros factores, pero Andrés Seoane calcula que para las tres plantas superiores serán necesarios unos 2.500 elementos, es decir, aproximadamente doscientos radiadores. Otro ejemplo de climatización es el del Centro Comercial Bergantiños, donde la temperatura se mantiene constante, tanto en invierno como en verano, en 20 grados centígrados. Éste es el valor recomendado, ya que cada grado a mayores supone un incremento del consumo de entre el 5 y el 7%.