PP, PSOE y BNG se reparten la tarta en la mayor parte de los municipios de la Costa da Morte. Sin embargo, las candidaturas independientes irrumpen con fuerza y parecen llamadas a decidir el destino de algunos concellos. Todas tienen en común su tendencia hacia el centro-derecha, en clara competencia con el Partido Popular. Claros ejemplos son la Unión Centrista de Fisterra, los Independientes por Cee, la Agrupación Malpica Unida de Malpica y la Agrupación Electoral de Independientes por Zas, que sigue en funcionamiento pese al reencuentro entre Ernesto Rieiro y su pasado popular. En general, la aparición de este tipo de listas es fruto de desavenencias internas. Manuel Andrade Cristóbal, que lleva varios meses preparando su asalto a la alcaldía de Carballo, fue, curiosamente, uno de los causantes de la candidatura independiente que lideró en 1991 el actual alcalde, Manuel Varela Rey. Ahora, la situación es precisamente la inversa. Pero también hay escisiones en el PSOE. El regreso de Jesús María Barrientos al ruedo político es la prueba más evidente, y tal vez no la última, porque el carballés Acacio Rodríguez, tras su expulsión definitiva del partido del puño y la rosa, también busca aliados para iniciar una nueva aventura electoral. Especulaciones La clave está en conocer el peso real de estos y otros posibles aspirantes a alcalde. Pueden pasar dos cosas: que se queden fuera de la corporación, como le ocurrió hace tres años a Ricardo Vilas en Carballo con Democracia Galega, o que lleguen a tener en sus manos el gobierno, como ha experimentado el ceense Ramón Vigo al pactar con el Partido Popular para echar al PSOE del ejecutivo local. Incluso cabe una tercera opción, que la excesiva fragmentación haga poco menos que imposible la gobernabilidad de un ayuntamiento. Malpica es la imagen del poder que pueden tener las minorías.