Corcubión retrocede seis siglos

G. RIVERA CARBALLO

CARBALLO

Veinte actores y sesenta artesanos darán vida a la Feira Medieval de Corcubión No sabemos qué diría Carlos Gardel si mañana se encontrase en Corcubión, porque para él ya se sabe que veinte años no son nada. De todas maneras, retroceder entre seis y diez siglos sí es una temporada para tener en cuenta. Esta localidad de la Costa da Morte pasará durante dos días de vivir entre los retos de la informática y la globalización a pelearse con espadas, beber en las calles y recrear una forma de vida ya desaparecida. La Feira Medieval, que alcanza su segunda edición, se echa andar hoy por la mañana con obras de teatro, actuaciones musicales y espectáculos malabares. Participan veinte actores y sesenta artesanos.

19 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

No faltará de nada para que el viaje en la historia se produzca con precisión. Los trajes están especialmente diseñados para la ocasión y no fallarán las actividades que transporten a todos los asistentes hasta las rutinas del medievo. Serán dos días en los que a quienes pasen por Corcubión no les quedará más remedio que embarcarse en esta máquina del tiempo, porque toda la villa se ha volcado con la fiesta. Los encargados de que todo se desarrolle según lo previsto son los miembros del grupo vallisoletano Azar Teatro. «Nos ha costado llegar un poco, porque Galicia está en una esquina y Corcubión en un rincón de ella. Pero no pasa nada. Aprovecharemos para conocer la costa y estos entornos», asegura Carlos Tapias, integrante de la compañía. Además de los actores, que se encargarán de todo lo referente a las animaciones culturales, han llegado en sus vehículos propios hasta este punto de la Costa da Morte sesenta artesanos de toda España, lo que convertirá a Corcubión en una especie de torre de babel de la piel de toro en la que se podrá encontrar todo tipo de creaciones manufacturadas. La Feira Medieval también servirá para que los conocederes de la historia de Corcubión puedan comprobar con sus propias retinas cómo vivían los señores de Moscoso y Altamira, muy ligados al pueblo.