Unidad comercial

CARBALLO

Este año las rebajas nos han pillado a casi todos por sorpresa. De pronto y sin previo aviso el lunes aparecieron en los escaparates de Carballo carteles anunciando descuentos. Soplan malos vientos para los comerciantes de la zona que nos venden a precio reducido ropa que en muchos casos aún no hemos podido estrenar. ¿Cuántas veces hemos podido lucir el traje de baño que compramos? ¿Nos hemos puesto las nuevas sandalias? Como ocurre con otros sectores, los comerciantes deberían considerarse como damnificados del tiempo. ¿No hay ayudas para los agricultores que se quedan sin cosecha por la sequía? ¿No se habilitaron créditos para los pescadores que no pudieron salir a faenar por los temporales? ¿Por qué uno de los principales sectores económicos de la zona tiene que sufrir las inclemencias del tiempo sin otra defensa que la propia capacidad de aguante? Porque los pequeños comerciantes no han conseguido la unidad necesaria para ser considerados un colectivo peligroso para los intereses de la Administración, lo mismo que los fontaneros, las secretarias o los albañiles. Está claro que la unidad es fundamental y que con ella incluso se puede hacer frente al mal tiempo. Cuanto más a cosas mucho más facilmente subsanables.