Los prebostes coruñeses del PSdeG pueden vanagloriarse del éxito que han tenido al lograr, con sus continuas intromisiones y afán de dominio, difuminar al PSOE de Carballo. El PP puede darles las gracias, pues es el más beneficiado. No deja de ser lamentable, y ocurre desde la llegada de la democracia, que cargos socialistas de otras latitudes, concretamente de A Coruña, desconociendo la vida y a la ciudadanía, se inmiscuyan en la política que los socialistas practican en Carballo. Pero no lo hacen para revitalizar el partido ni para prestarle la ayuda económica que tanto necesita. No. Su único interés estriba en mangonear a la agrupación local desde su poltrona. Cualquier persona que siga la trayectoria del PSOE carballés y se pare a analizarla, se dará cuenta de que la formación nunca gozó, a pesar de la categoría de la ciudad, de una independencia formal. Siempre estuvo, y lo sigue estando, supeditada a las órdenes que provienen de A Coruña; incluso cuando se trata de actuaciones puramente locales o municipales. Cuando alguien rebela contra el establishment , se le expulsa y sanseacabó. Hace poco se pudo comprobar, y las consecuencias están a la vista. Como resultado de esta política de vasallaje, la militancia está confundida y desencantada. Se dan cuenta de que el partido pierde adeptos y ven lejana una alternativa de gobierno. Tal es su incertidumbre que algunos aseguran que si se hiciera una encuesta entre ellos, preguntando quién lleva el timón de la nave socialista de Carballo, muy pocos sabrían dar una respuesta acertada. No pueden darla porque el partido se encuentra a la deriva, ha perdido la brújula, y no hay que echar la culpa a los últimos comicios (las elecciones también se ganan con dinero), sino, como decía al principio, a la actuación de unos políticos foráneos que, con su nefasta intervención están condenando al PSOE de Carballo a las tinieblas. Las elecciones municipales están a la vista y si la situación prosigue tal como está, no sería nada extraño que presenciemos el réquiem por nuestros amigos socialistas.